Buscando la verdad…

Archivo para marzo, 2012

Ateos Políticos

Si, hemos leido bien: Ateos Políticos. No es un título elegido al azar. Pensado y méditado. Es el sentimiento que tenemos muchas personas en política.

Desde que tengo uso de razón siempre he sido algo diferente a los demás. Los libros de mis estanterías y las revistas en las que gastaba mi paga semanal rebosaban de textos sobre psicología, física nuclear, biología y, en general, rebosaba ciencia. Nunca me habían convencido las propuestas que me hacía la religión, y elegí la ciencia como método para llegar a ese conocimiento. Quizá por eso no llegaba a entender la política. Las ideologías políticas están en las antípodas del método científico. Se elaboraron durante finales de siglo XVIII y principios del siglo XIX, y se llevaron a cabo de finales del propio siglo XIX, manteniendose hasta ahora, pese a los contínuos fallos y el estrepitoso fracaso que han supuesto todas ellas. Lejos de la metodología científica que exige que, en caso de que las pruebas demuestren lo contrario de lo expuesto en las hipótesis, haya un cambio de opinión, en política, los hechos que demuestren el fracaso del sistema son parcheados de manera contínua, con altas dosis de mentira, engaño y manipulación, y sin permitir la más mínima crítica. Sí, la política funciona, milimétricamente, de la misma manera que la religión.

“El motor de la historia es la lucha de clases”.
–Karl Marx.

La economía, supone el epicentro de las ideologías políticas. Según la wikipedia:

Economía es la ciencia social que estudia el comportamiento económico de agentes individuales: producción, intercambio, distribución, consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacer necesidades humanas y resultado individual o colectivo de la sociedad.

Es, por lo tanto, la ciencia dedicada a estudiar como gestionar de manera más eficiente los recursos disponibles. Pero lejos de ser una ciencia, se entremezcla con la política para formar una amalgama de despropósitos que en vez de preocuparse de su función de gestión, se entremezcla junto con los ideales, que no ideas, políticos con en fin de crear una forma de gestión de la sociedad, estratificada las más veces, y siempre buscando la confrontación y la desunión.

Dos son las principales ideologías del siglo XIX:

El Liberal-Capitalismo: Basada en las ideas de Adam Smith, propone el libre mercado, e interacambio de bienes y servicios como la base económica, política y social. En esta vía y, tomando como princípio sus profundas ideas religiosas, propone la falta de regulación como principio esencial, ya que una “mano invisible” se encargará de regular el propio sistema. Estas ideas, proponen básicamente, que se puede hacer cualquier cosa para conseguir dinero y que, si estas no son correctas, el propio sistema las autorregulará. Al final ha sido mostrado como el sistema mas destructivo para el ser humano desde el feudalismo. Esto responde a dos problemas principales: por una parte solo es eficiente si los trabajadores, la mano de obra, operan en un estado de esclavitud o semi-esclavitud, que permitan al “patrón” mejorar sus márgenes de beneficio y ganar más dinero; por otra parte, supone la necesidad de consumir de forma sostenida y ascendente, de tal manera que requiere un aumento sostenido de consumo de recursos, convirtiendose en el principal motivo de destrucción de nuestro entorno natural siendo, por definición, un sistema ecocida.

En el lado opuesto tenemos al Comunismo y al Socialismo que tienen como base la lucha de clases (como bien apuntábamos antes en la expresión de Karl Marx). Este tipo de ideología, en la cual el estado se hace cargo de todo, y se distribuye de forma equitativa. Se ha llevado a cabo en innumerables ocasiones, siempre derivando en sistemas dictatoriales ya conocidos por todos a lo largo de la historia, y todos, con un evidente fracaso final. Como bien decía el marques de Montesquieu “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

En ambos casos ni la experiencia, ni los efectos, ni los resultados, son usados como base para defender cualquiera de estas ideologías. La avaricia y la confrontación sí. La mayor parte de la gente sigue una de estas dos tendencias económico-políticas, como quien sigue a un equipo de fútbol o sigue una religión: da igual lo que ocurra, “seguiremos a nuestro equipo”.

Pero no, esta no puede ser mi visión de como debe funcionar el mundo. El método científico exige la experimentación como forma de corroboración. Y si los experimentos y las pruebas dan como resultado que el sistema no funciona, a otra cosa, mariposa. Lejos del dogmatismo propio de las ideologías políticas, busco la eficiencia y el método que mejor se ajuste a las necesidades de gestión de los recursos comunes para todos. Por eso, no voto a un partído político, sino que voto a un programa electoral. Por eso, creo firmemente en la necesidad de cambiar el paradigma político-económico, buscando la fórmula que mejor gestione nuestras vídas. El Liberal-Capitalismo y el Comunismo-Socialismo, así como el híbrido al que hemos llamdo democracia (que finalmente ha resultado no ser tal), no han hecho más que fracasar de forma continuada y sostenida. Y soy incapaz de comprender porque se mantiene.

Esta visión te mantiene siempre en el punto de vista crítico. Te mantiene en una posición de indeficición que los seguidores de las diferentes ideologías identifican con su contraria. Eres el ateo político, que es reconocido como satánico por los “cristianos” y como “cristiano” por los satánicos. Y ninguno de los dos es capaz de comprender como puede ser que no creas en nada. Te ven como la oveja negra, perdida dentro del rebaño uniforme, en este caso, lleno de ovejas rojas y azules. Y tú, desde la barrera ves como en vez de sumar sus esfuerzos por el bien común, cual superorganismo, se mantienen en una rivalidad, aparentemente sana, pero que les destruye poco a poco. Que lleva inexorablemente al peor final para todos. Todo por seguir viejos paradigmas sin preguntarse si puede haber otros sistemas posibles, en una visión radicalizada: o conmigo o contra mi.

Algunos me acusarán de tener una visión “excesivamente bonita” o “irreal” de la realidad. Que estos sistemas son lo mejor que ha creado el ser humano, y por lo tanto deben de ser la base de nuestras vidas. Que no hay nada fuera del sistema. A estas personas les digo: esos no son aportaciones, son excusas. Son excusas para no molestarse en buscar un sistema mejor que el que tenemos. Son excusas para no intentar mejorar el propio sistema que tenemos. Son excusas para mantener todo igual. El 15 de Mayo de 2011 una porción importante de la población rompió esta tendencia para dejar de buscar excusas y mejorar las cosas. En ello estan. Y por ello fueron, y son, criticados. Veremos en que acabará, pero demostraron que ser, es posible hacerlo.

Por eso no abandonaré mi posición. Se que al final, serán los criticos con el sistema actual, los que como yo son Ateos Políticos, son los que al final encontrarán la fórmula que nos permita vivir la realidad, lejos del espejismo de las ideologías.

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